Aunque aún no hay nada oficialmente decidido, Francia ya está dando forma a su nueva Ley de Movilidad, que será votada en la primavera de 2018. Desde el Ministerio de Transportes, insisten en que los camiones que utilizan las carreteras francesas deben contribuir a la financiación de sus infraestructuras, aunque se ha descartado el  establecimiento de una ecotasa.

El sector del transporte galo continúa en pie de guerra, por lo que la administración es consciente de que cualquier medida que pueda recordar a este impuesto volverá a hacer saltar las alarmas y de que los plazos para su puesta en marcha serían demasiado largos.

Una de las alternativas que se ha valorado ha sido el establecimiento de peajes en ciertas rutas nacionales o de una viñeta, solución que se considera más sencilla ya que su implementación podría llevarse a cabo más rápidamente.

De este modo, los transportistas extranjeros también tendrían que realizar su contribución al sistema de pago, ya que actualmente, al repostar fuera de las fronteras galas, no se están viendo afectados por el aumento de los impuestos sobre los carburantes que se ha adoptado para compensar la ecotasa.

El informe entregado a mediados de diciembre por el Consejo de Orientación de las Infraestructuras, COI, ya ha preparado el terreno. Así, asegura que la instauración de una medida temporal, como una viñeta de pago anual para los residentes y de duración limitada para los conductores extranjeros, puede ser una transición útil antes de establecer la citada ecotasa.

La medida podría aplicarse a los vehículos pesados y los comerciales ligeros que utilizan la red de carreteras nacional, con lo que se podría recaudar unos 550 millones de euros anuales.

La viñeta afectaría a 20.000 transportistas españoles

Desde la CETM afirman que la nueva viñeta tendría efectos negativos inmediatos sobre el transporte español de mercancías, ya que cada día cruzan las fronteras francesas más de 20.000 camiones cargados con productos españoles con destino a los mercados europeos, que “verían afectadas sus ventas al tener que soportar este nuevo gravamen“.

Además, consideran que podría tratarse de una doble imposición, pues el sector paga los peajes correspondientes por el uso de las autopistas francesas, y “cubre sobradamente, con el resto de sus aportaciones fiscales, todos los costes externos que genera“. Por ello, confían en que la iniciativa no prospere, una vez sea presentada en el Parlamento francés.

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